El desafortunado incidente de los Juegos.

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Lima será la sede de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos en el 2027. Aunque se ha celebrado como un éxito, en realidad, esta noticia no es tan positiva. No estamos preparados para ser sede de este tipo de eventos. Somos como un alfeñique tratando de levantar pesas de 200 kilos, lo que inevitablemente nos llevará a sufrir lesiones.

Los Panamericanos del 2019 tuvieron un costo de S/4.200 millones (unos US$1.200 millones). Se ha dicho que el “impacto económico” fue de S/5.200 millones, lo cual parece ser un gran negocio. Sin embargo, gran parte de este “impacto económico” se basó en los 80.000 artículos sobre los Juegos. Se midió cuánto hubiera costado ocupar estos espacios en los medios y se obtuvo un valor de US$1.086 millones, según Carlos Neuhaus, presidente del comité organizador.

Es importante reconocer el trabajo realizado por Neuhaus y los directivos del proyecto especial Legado en el mantenimiento de la infraestructura e instalaciones de los Panamericanos. Sin embargo, debemos ser realistas en cuanto a nuestras limitaciones presupuestales. Lamentablemente, los artículos publicados no se pueden convertir en dinero para cubrir nuestras necesidades más urgentes.

En Piura, solo el 34% de los colegios públicos cuenta con agua potable y solo el 26% tiene desagüe. Según el Ministerio de Educación, la brecha en infraestructura asciende a S/164.000 millones. Más de 40.000 escuelas no se encuentran en malas condiciones, sino en un estado “pésimo”. Además, el país tiene un déficit de 1′800.000 viviendas y los hospitales carecen de medicinas, atendiendo a los pacientes en los pasillos. Incluso hay comisarías que no tienen teléfono ni acceso al Reniec, y a veces ni siquiera agua potable.

Un país no se considera desarrollado por tener un velódromo o una villa deportiva, sino por cubrir sus servicios básicos y atender a su población sin privilegios. Los velódromos y las instalaciones deportivas son consecuencia del desarrollo, no su causa.

Podemos fingir ser un país desarrollado, construyendo estadios y ocultando la pobreza y la miseria de nuestras escuelas públicas, hospitales y comisarías. Sin embargo, mantener las instalaciones de los Panamericanos 2019 nos cuesta más de S/200 millones al año, lo cual es absolutamente equivocado.

Los nuevos Juegos Panamericanos del 2027 tendrán un costo de casi US$370 millones del presupuesto estatal. Los representantes del sector turismo creen que es una buena inversión de los fondos públicos, ya que estiman que vendrán 170.000 turistas. Sin embargo, ¿qué pasa con los habitantes del arenal, las víctimas de las lluvias en Tumbes y Piura? ¿Y qué hay de los escolares sin agua potable ni puertas en los baños? ¿Qué dirían los pacientes en los pasillos de los hospitales y los policías sin radios ni patrulleros?

Estas personas no tienen voz. No tienen gremios, representantes ni organizaciones internacionales que los defiendan. Solo tienen el abandono, el olvido y la postergación.

El país “oficial” está feliz. Tiene Juegos Panamericanos. Tiene trabajo para ciertas constructoras, hoteles y restaurantes. Para eso sí tiene dinero el Estado. Pero si nos preguntamos por qué ganan los antisistema, deberíamos buscar en esa irracionalidad y barbarie.

Cita del autor del sitio web: “Es importante reflexionar sobre las prioridades de nuestro país y asegurarnos de que los recursos se destinen a cubrir las necesidades más urgentes de nuestra población”. – [Nombre del autor del sitio web]

Conclusión del autor del sitio web: “Los Juegos Panamericanos pueden ser una oportunidad para mostrar al mundo nuestro potencial, pero no debemos olvidar que nuestro verdadero desarrollo se mide por cómo atendemos a nuestra población en sus necesidades básicas”. – [Nombre del autor del sitio web]

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