Se descubre un importante hallazgo en el paso previo al origen de la primera célula según RPP Noticias.

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Se descubre un importante hallazgo en el paso previo al origen de la primera célula según RPP Noticias.

El origen de las primeras células: una pieza clave del puzle

Uno de los pasos fundamentales para comprender el origen de la vida orgánica en la Tierra es modelar cómo y dónde se formaron las primeras células. Recientemente, se ha descubierto una pieza clave que nos acerca a desentrañar este misterio.

El papel de las grasas en la formación de las células

En la Tierra primitiva, en entornos acuosos, existían grasas o lípidos. Un nuevo estudio liderado por Sunil Pulletikurti del Scripps Research Institute en California ha revelado que las vesículas simples de lípidos, que son pequeñas esferas o bolsas llenas de líquido, podrían haber dado forma a las primeras células en entornos acuosos ricos en nutrientes.

Las células no son compartimentos aislados, sino que interactúan con su entorno acuoso. Desde el inicio de la evolución, las células contaron con membranas que filtraban nutrientes y expelían residuos. Estas propiedades son fundamentales para comprender los procesos que ocurrieron en el medio acuoso primigenio donde pudo haber surgido la vida.

Según el estudio de Pulletikurti y su equipo, las vesículas esféricas de lípidos en un entorno fluido y agitado podrían haber sido los precursores de las membranas de las células modernas.

El mundo del ARN

En los años setenta, Jan Gebicki y Mark Hicks ya apuntaron el papel de las moléculas lipídicas en la formación de las membranas celulares. Las grasas son importantes para la provisión de proteínas y actúan como una barrera para el flujo de solutos al interior de la célula.

Posteriormente, Ting F Zhu y Jack W Szostak demostraron que las protocélulas construidas a partir de grandes vesículas multilaminares de ácidos grasos podían reproducirse en un medio en continua agitación. De esta manera, las moléculas de ácido ribonucleico (ARN) encapsuladas en esas protomembranas podrían distribuirse a las vesículas hijas.

El papel clave del fósforo

El fósforo ha sido objeto de fascinación en la evolución química. El fósforo puede formar grupos fosfato en una disolución acuosa, lo cual podría ser clave en la transición hacia membranas más evolucionadas.

Las membranas celulares actuales están formadas por ácidos grasos unidos al glicerol, donde un grupo fosfato sustituye a un ácido graso. Esta combinación forma la estructura básica de la primera célula viva.

La demanda de las primeras formas vivas

El nuevo estudio sugiere que las primeras células pudieron tener distintas preferencias en la sustitución de algunos componentes del glicerol durante su evolución biológica. Los fosfolípidos cíclicos habrían desempeñado un papel importante en la química protocelular prebiótica temprana y en la evolución química de las protocélulas hacia estructuras más complejas.

La aportación del espacio exterior

Además de las membranas, es importante comprender el entorno acuoso primigenio donde tuvo lugar el origen de la vida. La disponibilidad de componentes en un entorno primitivo, sujeto a un flujo continuo de elementos procedentes del espacio exterior, podría haber sido crucial en estos procesos.

En resumen, el estudio de las grasas y las membranas en la formación de las primeras células nos acerca a comprender el origen de la vida orgánica en la Tierra. Aunque modelar las condiciones exactas de estos acontecimientos es un desafío, cada descubrimiento nos acerca un poco más a desvelar este misterio.

“El origen de las primeras células: una pieza clave del puzle” – Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC).

Conclusión

El estudio de las grasas y las membranas en la formación de las primeras células es fundamental para comprender el origen de la vida orgánica en la Tierra. Cada descubrimiento nos acerca un poco más a desvelar este misterio y nos ayuda a comprender los procesos químicos y evolutivos que dieron lugar a la vida tal como la conocemos. A medida que profundizamos en nuestro conocimiento sobre el entorno acuoso primigenio y los componentes necesarios para la formación de células, nos acercamos a comprender nuestro propio origen y nuestro lugar en el universo.

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